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* El origen oscuro de la Navidad.





Feliz Saturnalia... digo Navidad.


Mil disculpas a ustedes amables usuarios… me confundo con la festividad
navideña y con la Saturnalia. Porque “Casualmente” coinciden en estas fechas la antigua
festividad romana con la más reciente celebración de la Natividad.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran una importante festividad
romana. El Sol Invencible (Sol Invictus) era otro de los dioses
favoritos, cuyo nacimiento se celebraba el 25 de diciembre. Se las llegó
a denominar "fiesta de los esclavos" ya que en las mismas, los esclavos
recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas; eran como
Navidad y Carnaval al mismo tiempo. El Cristianismo de la antigüedad
tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, intentando
sustituirla. ¿Adivinen por cual fiesta Cristiana? 

religion 

Las Saturnales se celebraban en honor al dios Saturno, (La fiesta del
triunfo)

Se celebraban del 17 al 23 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la
agricultura, a la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del
período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o
nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la
entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de Invierno).

Probablemente las Saturnales fueran la fiesta de la finalización de los
trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de
invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia
campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del
esfuerzo cotidiano.

Cuando las tareas en el campo se terminaban y llegaba la noche más
larga, los romanos se relajaban, colgaban la toga en el armario, se
vestían de forma informal y se olvidaban por unos días de las reglas que
les oprimían durante el resto del año. Todo empezaba en el templo de
Saturno, con un estupendo banquete (lectisternium) y al grito
multitudinario de “Io, Saturnalia”.

Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de
regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de
Saturno (en principio el Dios más importante para los romanos hasta
Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de
Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el
mundo. Los romanos asociaban a Saturno con el dios prehelénico Crono,
que estuvo en activo durante la edad de oro de la tierra. Durante las
Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus
obligaciones y sus papeles cambiados con los de sus dueños.

Oficialmente se celebraba el día de la consagración del templo de
Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y un
banquete público festivo. Pero esta fiesta era tan apreciada por el
pueblo, que de forma no oficial se festejaba a lo largo de siete días,
del 17 al 23 de diciembre. Las autoridades estatales se vieron obligadas
a atender a la costumbre popular, visto el fracaso que supuso intentar
reducir a 3 ó 5 días de celebraciones. A finales del siglo I, las
vacaciones judiciales se prolongaron definitivamente a cinco días.

Feliz Saturnalia... digo Navidad.
En las fiestas Saturnales, los romanos amigos y familiares, se hacían
regalos como los que se hacen en la fiesta de la Navidad, ya que la
Navidad está basada en las fiestas Saturnales. Estas fiestas estaban
dirigidas por un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba
culto, el sacerdote se elegía en un colegio de sacerdotes..

Pero, como ocurre ahora con la Navidad, también había quien no quería ni
oír hablar del tema: Plinio el Joven (63-113) cuenta que se aislaba en
unas habitaciones de su Villa Laurentina: “Especialmente durante la
Saturnalia, cuando el resto de la casa está ruidosa por la licencia de
las fiestas y los gritos de festividad. De esta forma, no obstaculizo
los juegos de mi gente y ellos no me molestan en mis estudios”. Cicerón
(106 a.C-43 d.C) también se refugiaba en su casa de campo.

Los romanos salían a la calle a bailar y cantar con guirnaldas en el
pelo, portando velas encendidas en largas procesiones. La Saturnalia era
una ocasión para visitar a los amigos y parientes e intercambiar regalos.

Lo tradicional era regalar fruta, nueces, velas de cera de abeja y
pequeñas figuritas hechas de terracota

Quizás lo más curioso era el intercambio de roles: los esclavos actuaban
como amos y los amos como esclavos. Incluso se les dejaba usar las ropas
de su señor. Ese trato era temporal, por supuesto. Petronio (396-455)
hablaba de un esclavo imprudente que preguntó en algún momento del año
si ya era diciembre.

Los hijos también invertían los papeles con sus padres y pasaban a ser
los jefes de la casa. Además, cada familia tenía que elegir un Rey de la
Saturnalia, o Señor del Desgobierno, que podía ser un niño. Ese “rey de
mentira” presidía las fiestas, y se le tenía que hacer caso, por muy
extravagantes y absurdas que fuesen sus órdenes.

Durante las fiestas se cerraban las escuelas, los tribunales y las
tiendas, se paraban las guerras, se liberaba a los esclavos, y los
romanos cometían todo tipo de excesos con la bebida y la comida.

Era la fiesta de la libertad y la desinhibición, y se organizaban
juegos, bacanales, bailes de máscaras y espectáculos desenfrenados que
estaban prohibidos el resto del año. Los cristianos utilizaban el
término “saturnalia” cuando querían decir orgía.

Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el
nacimiento del Sol Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol
invencible) personificado en el dios Mitra. Aunque el culto a Mitra
tenía orígenes persas, se convirtió en la religión dominante en Roma,
especialmente entre los soldados.

Después del día 25, empezaba el festival de Sigillaria, dedicado, sobre
todo, a hacer regalos a los niños: anillos, muñecos de terracota,
sellos, tablas de escritura, dados, pequeños objetos, monedas, y,
¡bolsas llenas de canicas! Hay muchos bajorrelieves y documentos que
reflejan a los niños romanos jugando a las canicas durante la Saturnalia.

Durante estos días, se decoraban las casas con plantas verdes, se
encendían velas para celebrar la vuelta de la luz, y se colgaban figuras
de los árboles. Pero no metían árboles dentro de casa. Los romanos sólo
adornaban los que estaban plantados en la tierra. La tradición del árbol
de Navidad tiene sus orígenes en el siglo XVI.

*Legalización Cristiana*

Hacia la época del Emperador Constantino I (272-337), el cristianismo
había avanzado muy poco y Roma era predominantemente pagana. El
mitraísmo era la religión dominante y el cristianismo era ilegal. Pero
Constantino I cambió las cosas después de tener una visión, antes de una
batalla, en el año 312. Se dedicó a favorecer el cristianismo, sin dejar
de rendir culto a los dioses paganos de Roma.

Por ejemplo, uno de los dioses romanos más populares era el Deus Sol
Invictus, y los romanos lo adoraban un día a la semana, el Dies Solis
(como en inglés, “sunday" = "día del sol”). Constantino, que era sumo
sacerdote en el culto a Sol Invictus, decretó que ese día fuese también
jornada de descanso y adoración para la los cristianos.

En el año 321, Constantino legalizó el cristianismo, y declaró que el
día del “nacimiento del sol invencible”, que se celebraba el 25 de
diciembre, debía ser considerado como una nueva fiesta cristiana para
celebrar el nacimiento de Cristo. Con estas tácticas, no se alteraba el
calendario romano, y las tradiciones paganas se fueron adaptando al
cristianismo.

En el 350, el papa Julio I reconoció oficialmente el 25 de diciembre
como la Fiesta de la Natividad.


Roma


La Navidad llegó a Egipto hacia el año 432, y a Inglaterra al final del
siglo VI. Alcanzó los países nórdicos a finales del siglo VIII.

En la actualidad, los cristianos occidentales lo celebran el 25 de
diciembre pero los ortodoxos lo hacen el 6 de enero, basándose en las
referencias de un académico griego, Clemente de Alejandría, que a su vez
escribió sobre otro maestro griego, Basillides, que dijo que Jesucristo
nació el 6 de enero. Clemente se refiere a la Fiesta de la Epifanía, que
en España se celebra como el Día de los Reyes Magos.

Los primeros estudiosos cristianos, como el teólogo Orígenes (185-253),
condenaban la celebración del nacimiento de Cristo “como si fuese un
faraón”. Decía que sólo se festejaba el nacimiento de los pecadores y no
de los santos. Hoy, algunos grupos fundamentalistas, como los testigos
de Jehová, no celebran la Navidad, por su origen pagano. Tampoco los
cumpleaños, por cierto.

Todavía hoy, muchas culturas celebran el solsticio de invierno. Para los
pueblos indígenas, como aimaras, quechuas, rapanui y mapuches, la
llegada de estas fechas coincide con la tradición de agradecer por el
año anterior y pedir al padre Sol que retorne con mayor fuerza después
de su retiro invernal.

La Saturnalia y las fiestas en torno al solsticio de invierno trataban
de la familia, la fertilidad, el cambio, la renovación, la protección,
el nuevo ciclo. Diciembre siempre has sido una época para la rebelión,
la celebración, la esperanza. Sería una buena idea adoptar algunas de
esas tradiciones paganas que se han perdido por el camino. Por ejemplo,
el intercambio de papeles: con los niños, con los empleados, con los
alumnos,... Frances Bernstein, en su libro Classical Living:
Reconnecting with the Rituals of Ancient Rome, dice: “¡Agita las cosas
un poco! ¡Haz lo inesperado! Porque estas acciones pequeñas recuerdan el
espíritu de la Saturnalia y tienen importancia religiosa, al conectarnos
directamente con la Naturaleza”.


Amigo Creyente Lector; hay dos buenas razones para considerar nuestra
tradicional celebración de la Navidad como una farsa más de los
manipuladores habituales de las masas como lo son la religión y la política:

- Es muy probable que Jesús nunca existió de forma histórica, por lo que
toda esta celebración es falsa y sin fundamento.

- La celebración de la fiestas navideñas no es más que un simple copia o
adaptación de una fiesta pagana romana en honor al Dios Saturno; y que
la religión convirtió convenientemente en una fiesta Cristiana.

Pero amigo lector no me malinterprete. No estoy en contra de celebrar
estas fiestas (estoy en contra de los motivos); Creo que cualquier
pretexto es bueno para celebrar en familia y compartir regalos, abrazos
y buenos deseos. Simplemente debemos tener bien clara la naturaleza de
lo que celebramos.


Origen pagano

En 1990, la junta escolar de Solon, Ohio (un suburbio de Cleveland) prohibió todas las escenificaciones de natividad y otras actividades navideñas en cualquier propiedad escolar, porque sentían que esto violaba la separación de iglesia y estado. Fueron desafiados en la corte cuando los padres indignados se opusieron, sintiendo que la Navidad les estaba siendo robada a sus hijos y a la comunidad. ¡La junta perdió el caso! La ciudadanía había argumentado que la Navidad era una tradición universal que no era parte de la religión, sino que la trascendía. La Navidad fue considerada como secular — parte de prácticamente todas las culturas del mundo.
¡La decisión de la corte afirmó que la Navidad no tiene raíces cristianas! Sin embargo, la opinión de la corte también hizo notar que la lectura de la Biblia y la oración sí están obviamente asociadas con el cristianismo — ¡una admisión extraordinaria! La corte concluyó que observar la Navidad y las escenificaciones navideñas podían permanecer porque no eran realmente parte del cristianismo, ni de la religión — sin embargo, la lectura de la Biblia y la oración, que sí son parte, ¡debían seguir excluidas de las escuelas!
Casi todos los aspectos de la observancia de la Navidad tienen sus raíces en la costumbre romana y en la religión. Considere la siguiente admisión de un gran periódico americano (The Buffalo News, 22 de noviembre de 1984): “La primera referencia a la Navidad que marcó el 25 de diciembre viene del segundo siglo después del nacimiento de Jesús. Se considera, de igual manera, que las primeras celebraciones de la Navidad fueron en reacción a la Saturnalia romana, un festival de cosecha que marcaba el solsticio de invierno — el regreso del sol — y honraba a Saturno, el dios de la agricultura. La Saturnalia era un tiempo de alboroto, al cual se oponían hasta los más austeros líderes en la aún minoritaria secta cristiana. Según dice un erudito, la Navidad se desarrolló como un medio para reemplazar la adoración del sol (del inglés sun) con la adoración del Hijo (del inglés son). [Nota: en inglés sol se traduce sun e hijo se traduce son; ambas palabras se pronuncian igual.] Para el año 529 d.C., después que el cristianismo se hubiera convertido en la religión oficial del estado en el Imperio Romano, el emperador Justiniano hizo de la Navidad una festividad cívica. La celebración de la Navidad llegó a su cúspide — algunos dirían que a sus peores momentos — en el período medieval, cuando se convirtió en un tiempo para consumo conspicuo y juerga incomparable”.
Considere estas citas de la Enciclopedia Católica, edición de 1911, bajo el título “Navidad”: “La Navidad no estaba entre los primeros festivales de la Iglesia… la primera evidencia de esta fiesta es de Egipto”. Además, “las costumbres paganas que se centran alrededor de las calendas de enero, gravitan alrededor de la Navidad”. Bajo el título “Día Natal”, Orígenes, un antiguo autor católico, admitió: “…en las Escrituras no se registra que alguien haya guardado una fiesta u ofrecido un gran banquete en su cumpleaños. Son sólo los pecadores (como Faraón y Herodes) los que hacen grandes regocijos del día en que vinieron a este mundo” (énfasis mío).
La Enciclopedia Americana, edición de 1956, añade: “La Navidad… no era observada en los primeros siglos de la iglesia cristiana, ya que la usanza general era celebrar las muertes de las personas notables, en lugar de su nacimiento… una fiesta fue establecida en memoria de este evento [el nacimiento de Cristo] en el siglo IV. En el siglo V, la iglesia occidental ordenó que la fiesta fuera celebrada en el día de los ritos del nacimiento del sol, y al cierre de la Saturnalia, ya que no existía conocimiento certero del día del nacimiento de Cristo”.
No hay lugar para error en el origen de la celebración moderna de la Navidad. Muchas fuentes adicionales podrían ser citadas y volveremos a esto más adelante. Comencemos a atar algunos otros hechos.
Pasaron 300 años después de Cristo antes que la iglesia romana celebrara la Navidad, y no fue sino hasta el siglo V que fue ordenada su observancia en todo el imperio, como un festival oficial en honor a “Cristo”.

¿Puede Cristo ser honrado con la Navidad?

La justificación más común que alguien escuchará respecto a la Navidad es que las personas han reemplazado las antiguas costumbres e intenciones paganas al afirmar que ahora se están “enfocando en Cristo”. He escuchado a muchos decir que están “honrando a Cristo” en su observancia de la Navidad. ¡El problema es que Dios no dice que esto sea aceptable para Él! De hecho, ¡ordena claramente en contra de ella! ¡Guardar la Navidad deshonra a Cristo! ¡Él considera todo lo relacionado con la Navidad como una abominación! Pronto veremos por qué.
Cristo dijo: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat. 15:9). La Navidad no es un mandamiento de Dios — es una tradición de los hombres. Cristo continuó: “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:9). Cada año, alrededor del mundo, el 25 de diciembre, ¡cientos de millones hacen justamente eso!
Veremos que Dios ordena claramente: “No sigáis el camino de los paganos”. Pero la mayoría de las personas no temen a Dios, y Él les permite que tomen sus propias decisiones. Los seres humanos son agentes con libre albedrío — ¡libres para obedecer o desobedecer a Dios! Pero ¡ay de aquellos quienes ignoren la clara Palabra de Dios!


¿Nació Cristo un 25 de diciembre?

Cristo nació durante el otoño del año. Muchos han creído equivocadamente que nació al inicio del invierno — ¡el 25 de diciembre! ¡Ellos están equivocados! Note Adam Clarke Commentary (Comentario de Adam Clarke), volumen 5, página 370, edición New York: “Era costumbre entre los judíos enviar sus ovejas a los desiertos cerca de la Pascua [a principios de la primavera], y traerlas a casa al inicio de la primera lluvia”. Las primeras lluvias comenzaban a inicios o mediados del otoño. Continuando con la misma cita: “Durante el tiempo que estaban fuera, los pastores las vigilaban día y noche. Cuando la primera lluvia comenzó, temprano en el mes de March–esvan, tiempo que corresponde a parte de nuestro octubre y noviembre [comienza en algún punto de octubre], encontramos que las ovejas eran mantenidas fuera, a campo abierto, durante todo el verano. Y puesto que los pastores aún no habían llevado a sus rebaños a casa, se presume que octubre aún no había comenzado, y que, por consiguiente, nuestro Señor no nació el 25 de diciembre, cuando no había rebaños afuera en los campos. Él tampoco pudo haber nacido después de septiembre, puesto que los rebaños aún estaban en los campos por la noche. Sobre esta base, la natividad en diciembre debe ser abandonada. La alimentación de los rebaños por la noche en los campos es un hecho cronológico… vea las citas de los Talmudistas en Lightfoot”.



Lucas 2:8 explica que cuando Cristo nació: “En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche” (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy). Note que ellos “estaban” en el campo. Esto nunca sucedió en diciembre. Tanto Esdras 10:9-13 como Cantares 2:11 muestran que el invierno era la temporada lluviosa y que los pastores no podían permanecer en los fríos y abiertos campos por la noche.
¡Numerosas enciclopedias afirman claramente que Cristo no nació el 25 de diciembre! La Enciclopedia Católica confirma esto de manera directa. ¡Con toda probabilidad, Cristo nació en otoño! Una larga explicación técnica probaría este punto.
Puesto que ahora ya sabemos que el 25 de diciembre no era siquiera cercano a la fecha de nacimiento de Cristo, ¿de dónde se originó el festival asociado a esta fecha?
Ahora lea esta cita bajo el título “Navidad”: “En el mundo romano, la Saturnalia (17 de diciembre) era un tiempo de algarabía e intercambio de regalos. El 25 de diciembre también era considerado como la fecha de nacimiento del dios iraní Mitra, el Sol de la Justicia. En el año nuevo romano (1 de enero), las casas eran decoradas con verdor y luces, y regalos les eran dados a los niños y a los pobres. A estas observancias se sumaban los ritos navideños germánicos y celtas, cuando las tribus teutónicas penetraron en Galo, Bretaña y Europa central. La comida y el buen compañerismo, el tronco navideño y el bizcocho de Navidad, el verdor y los abetos, los regalos y saludos, todos conmemoraban diferentes aspectos de esta temporada festiva. Fuegos y luces, símbolos de calidez y fuego duradero, siempre han sido asociados con el festival invernal, tanto pagano como cristiano” (Enciclopedia Británica, 15ª edición, Vol. II, p. 903).
Una cita final acerca de la selección del 25 de diciembre como la fecha de nacimiento de Cristo se hace necesaria. Note un artículo en The Toronto Star (La estrella de Toronto) de diciembre de 1984, por Alan Edmonds, titulado “Les debemos mucho a los druidas y a los holandeses”, éste dice: “La Reforma le causó daño a la Navidad. Para entonces, por supuesto, los astutos políticos eclesiásticos ya habían adoptado el festival pagano a la mitad del invierno como el supuesto natalicio de Jesús de Nazaret, y habían incorporado algunas otras deidades paganas para hacer más apetecible su toma de poder”.
El 25 de diciembre no fue seleccionado porque fuera el nacimiento de Cristo, o porque fuera siquiera cercano a éste. Fue seleccionado porque coincidía con el festival pagano idólatra de Saturnalia — y esta celebración debe ser examinada cuidadosamente. En cualquier caso, no sabemos la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Aunque Dios ciertamente pudo haberla dado a conocer, ¡Él eligió esconderla de los ojos del mundo!

¿Quién fue Saturno?

Citas previas presentaron el tema de la Saturnalia. Estudiemos de manera cuidadosa quién fue exactamente Saturno. Considere la siguiente cita de otro gran periódico americano, The Democrat and Chronicle, Rochester, Nueva York, diciembre de 1984: “El festival romano de Saturnalia, del 17 al 24 de diciembre, movía a los ciudadanos a decorar sus hogares con verdor y luces, y a dar regalos a los niños y a los pobres. El festival del 25 de diciembre, natalis solis invicti, el nacimiento del sol invicto, fue decretado por el emperador Aureliano en 274 d.C., como una celebración del solsticio de invierno, y un tiempo (después)… fue cristianizado como una fecha para celebrar el nacimiento del Hijo de Luz”.
El Dr. William Gutsch, presidente del Museo Americano de Historia Natural — Planetario Hayden, confirmó el nombre original de la Navidad con esta cita del 18 de diciembre de 1989, en un periódico de Wetchester, Nueva York, The Reporter Dispatch:
“Los antiguos romanos no estaban celebrando la Navidad, sino más bien, un festival pagano llamado Saturnalia. Éste ocurría cada año, cerca del comienzo del invierno, o en el solsticio de invierno. Este era el tiempo que el sol había tomado su curso más bajo a través del cielo y en el cual los días comenzaban a hacerse más largos, asegurando así otra temporada de crecimiento”.
“No obstante, si muchas de las trampas de la Saturnalia parecen paralelas con lo que tantos de nosotros hacemos hoy, podemos ver de dónde tomamos… las tradiciones de nuestras festividades. Y, verdaderamente, se ha sugerido que aunque Cristo no nació a finales de diciembre, los antiguos cristianos — todavía una secta ilegal en aquel tiempo — movieron la Navidad al tiempo de la Saturnalia para atraer la menor atención posible hacia sí mismos, mientras celebraban su propia festividad”.
La Saturnalia, por supuesto, celebraba a Saturno — el dios fuego. Saturno era el dios de la agricultura (la siembra) porque el calor del sol era requerido para permitir la siembra y el crecimiento de las cosechas. También era adorado en este festival de invierno para que regresara (él era el “sol” — recuerde “sun”) y diera nuevamente calor a la tierra para que la siembra de primavera pudiera ocurrir. El planeta Saturno fue nombrado posteriormente en honor a él, ¡porque entre todos los planetas, con sus anillos y color rojo brillante, representaba mejor al dios del fuego!
Virtualmente cada civilización tiene un dios del fuego/sol. Los egipcios (y algunas veces los romanos) lo llamaban Vulcano. Los griegos lo llamaban Cronos, al igual que los fenicios — pero ellos también lo llamaban Saturno. Los babilonios lo llamaban Tamuz (como Nimrod, resucitado en la persona de su hijo), Moloc o Baal (como lo llamaban los druidas). Todos estos eran simplemente los diversos nombres de Nimrod. Nimrod era considerado el padre de todos los dioses babilonios.




Sacrificio de niños

Note esta horrible práctica asociada con la adoración al dios del fuego (Nimrod, Saturno, Cronos, Moloc y Baal) en la siguiente cita de Las dos Babilonias, de Alexander Hislop, página 231:
“Esto concuerda perfectamente con el carácter del Gran Jefe del sistema del culto al fuego. Nimrod, como representante del fuego devorador al cual se le ofrecían víctimas humanas, especialmente niños, en sacrificio, era considerado como el gran devorador de niños… era, por supuesto, el verdadero padre de todos los dioses babilónicos; y, desde luego, con tal carácter fue considerado después universalmente. Como Padre de los dioses recibió, como hemos visto, el nombre de Cronos; y todos saben que la historia clásica de Cronos era justamente de que ‘él devoraba a sus hijos tan pronto como nacían’. (Diccionario Clásico Lempriere, ‘Saturno’.)… esta leyenda tiene un significado más amplio y profundo; pero aplicada a Nimrod, o ‘el Cornudo’, sólo se refiere al hecho de que, como representante de Moloc o Baal, las ofrendas más aceptables en su altar eran los niños. Tenemos una amplia y triste evidencia sobre este asunto por los relatos de la antigüedad. ‘Los fenicios’, dice Eusebio, ‘sacrificaban todos los años a sus amados hijos unigénitos a Cronos o Saturno’”.
Pero, ¿por qué era necesario el sacrificio humano para la adoración de este terrible dios? ¿Qué posible bien podían pensar los seres humanos que había en asesinar a sus propios hijos? Continuando: “…quien se acercara al fuego, recibiría una luz de divinidad” y “a través del fuego divino todas las manchas producidas por generaciones podían ser purgadas”. Por tanto, “hicieron pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc” (Jer. 32:35).
Por increíble que parezca, los seres humanos engañados realmente creían que estaban agradando a su “dios” al sacrificarles a sus propios hijos pequeños e inocentes. Ellos creían que el fuego los purificaba del pecado original. ¡La doctrina pagana de pasar tiempo en el purgatorio para purgar el alma de todo pecado se deriva de esta creencia!

¿Quién fue Nimrod?

Debemos ver ahora más de cerca quién fue esta figura bíblica, Nimrod. Ya lo hemos visto como uno de los dioses falsos originales de la historia, pero, ¿qué más se puede aprender?
Génesis 10:9 dice de Nimrod: “Este fue vigoroso cazador delante [en lugar] del Eterno”. Él realmente trató de reemplazar a Dios.
El famoso historiador judío, Josefo, registra en Antigüedades judías importante evidencia acerca del rol de Nimrod en el mundo post diluviano. Note: “Él también cambió gradualmente el gobierno a tiranía… Él [Nimrod] también dijo que se vengaría de Dios si tuviera en mente ahogar nuevamente al mundo; y que para eso edificaría una torre muy alta, que las aguas no pudieran alcanzar… Ahora la multitud estaba bien preparada para seguir la determinación de Nimrod, y para estimar como cobardía el someterse a Dios” (Libro I, Cap. IV, sección 2, 3).
Bajo muchos nombres, el primero y quizás el mayor rebelde de la humanidad ha sido adorado a través de la falsa religión. La antigua Israel siguió fallando sirviendo a los muchos falsos dioses que Nimrod representaba.
Ezequiel 8:13-14 registra un cuadro de las mujeres de Israel “endechando a Tamuz”. Este Tamuz (el dios del fuego) era considerado ser Nimrod y la etimología de la palabra misma es fascinante. Tam significa “hacer perfecto” y muz “fuego”. El significado es claro a la luz de lo que ya hemos aprendido. A propósito, en la Guerra Tormenta del Desierto entre Iraq y Kuwait, Saddam Hussein nombró a uno de sus misiles “Tamuz”. Él ciertamente entendía que su significado incluía fuego.




Quemados a Moloc

Veamos cómo el pueblo de Dios, Israel, adoró a Baal/Moloc una vez que se apartó del verdadero Dios: “Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación…” (Jer. 32:35).
Note que Dios mismo dice que tales abominaciones jamás entraron siquiera a su mente: “Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento. Por tanto, he aquí vienen días, dice el Eterno, que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza” (Jer. 19:5). El versículo 6 ata este valle de Tofet o Hinom con esta práctica. Jeremías 7:31conecta a Tofet e Hinom con el sacrificio de niños. Tofet significa “el tambor”. Los tambores se tocaban para ahogar los gritos de las víctimas en las llamas.
Note esta cita de Paraíso Perdido, por John Milton, acerca del terrible dios Moloc: “Primero Moloc, rey horrible, manchado con la sangre de los sacrificios humanos y destilando lágrimas paternales aunque con el estrépito de tambores y timbales, no fueron oídos los gritos de los hijos arrojados al fuego para ser después ofrecidos al execrable ídolo”. Por supuesto, todos dirán que ya no sacrifican a sus hijos a Moloc hoy, pero continúe leyendo.
En el Nuevo Testamento, el mártir Esteban fue apedreado hasta la muerte, al menos en parte, porque acusó a sus oyentes por la adoración a este ídolo malvado (Hechos 7:43).
Cuando el justo rey Josías llegó al trono, como rey de Judá, destruyó los altares en el Valle de Tofet (o Hinom — el mismo valle que Cristo comparó con el fuego “gehena” en Marcos 9:43-49) poco después de llegar al poder. Él comprendió la gran maldad de las prácticas que estaban teniendo lugar allí.




Los druidas y los sacrificios humanos

Muchas personas han escuchado de los druidas. Pocos saben quiénes y qué fueron. Nos referiremos a ellos más adelante y los ataremos a otras prácticas cristianas bien conocidas. Debemos establecer primero su rol histórico en los sacrificios humanos.
Julio César es la más conocida fuente de información sobre los druidas. Esto viene de la Enciclopedia Británica. Esta cita, bajo “Druidas”, explica claramente quiénes fueron: “Druidas, la clase docta entre los antiguos celtas, cuyo nombre significa Conocer (o encontrar) el roble. Ellos parecen haber frecuentado bosques de roble y haber actuado como sacerdotes, maestros y jueces. Los primeros registros conocidos de los druidas vienen del tercer siglo [a.C.]… los druidas se encargaban de los sacrificios públicos y privados, y muchos hombres jóvenes iban a ellos por instrucción. Ellos juzgaban todas las disputas públicas y privadas y decretaban la penalización… El principio doctrinal de los druidas era que el alma era inmortal… (Ellos) ofrecían víctimas humanas por aquellos que estaban gravemente enfermos o en peligro de muerte en batalla. Grandes imágenes de mimbre eran llenas de hombres vivos y luego quemadas; aunque los druidas elegían a criminales de preferencia, ellos sacrificaban víctimas inocentes si era necesario”.
El Antiguo Testamento está lleno con la condenación de Dios para Israel por la práctica de las costumbres de las naciones que las rodeaban — y estamos reuniendo hechos importantes que revelan un cuadro estremecedor.


El rol del canibalismo

Otra verdad acerca del origen de la Navidad surge de la palabra moderna caníbal. Esta práctica tiene sus raíces en una función principal de todos los sacerdotes de Baal. Mantenga en mente que la palabra hebrea para sacerdote es Cahna.
Considere la siguiente cita de Las dos Babilonias, por Alexander Hislop, página 232: “En la ley mosaica era un precepto, proveniente sin duda de la fe patriarcal, de que el sacerdote debía participar de todo lo que se ofreciera como ofrenda expiatoria (Números 18:9,10). Por consiguiente, a los sacerdotes de Nimrod o Baal se les exigía necesariamente que comieran de los sacrificios humanos; y fue así como ‘Cahna-Bal’, el ‘Sacerdote de Baal’, aparece en nuestra propia lengua para designar al devorador de carne humana”.
¡La realidad de esto no puede perderse! También es verdad que la mayoría de las civilizaciones tienen una tradición que ha involucrado el canibalismo. Note esta declaración de The New York Times, “¿Cuál es el significado del canibalismo?”, por Erik Eckholm: “El canibalismo ha fascinado y repelido prácticamente a todas las sociedades conocidas, incluyendo aquellas que se dice lo han practicado”.
Este mismo artículo llegó a mostrar que la mayoría de las civilizaciones también le pusieron significado divino a su práctica.


¿Qué acerca del mito de Santa?

¿Ha considerado que usted también podría estar quemando, y aún sacrificando, a sus hijos hoy (aunque de forma diferente) en su práctica de la Navidad, aunque pueda estar tratando de “enfocarse en Cristo” de manera sincera?
¡Los padres razonan que les deben todo el mito de la Navidad a sus hijos! Las tradiciones de la Navidad se centran principalmente en los niños, y son ciertamente el centro de la mayor parte de lo que ocurre. Lo sé porque guardé diecisiete Navidades. Mi hermana mayor, mi hermano menor y yo fuimos receptores de mucho, y dadores de muy poco en ese día — y todo comenzaba con la mentira de Santa Claus.
Hace algunos años, un sacerdote en Nueva Jersey le dijo a su clase de escuela dominical que Santa era un mito. La indignación de los padres y de sus supervisores fue inmediata. ¡Él había “matado a Santa”! ¡Había “destruido la tradición familiar”! Había “usurpado la autoridad familiar”, continuaba el artículo. Fue censurado oficialmente por sus supervisores, por ser “extremista e insensible”.
¿Su crimen? ¡Dijo la verdad!
Según la Enciclopedia de Historia Universal de Langer, (artículo “Santa”), “Santa” era un nombre común para Nimrod en todo Asia Menor. Este era también el mismo dios del fuego que descendía por las chimeneas de los antiguos paganos y el mismo dios del fuego a quien los infantes le eran quemados y comidos en sacrificio humano, entre aquellos que alguna vez fueron el pueblo de Dios.
Hoy, Santa Claus viene de “San Nicolás”. Washington Irving, en 1809, es el responsable de transformar al viejo y estricto obispo original del mismo nombre, en el nuevo “alegre San Nick” en su obra Knickerbocker History of New York, Historia de Nueva York por Knickerbocker. (La mayoría de las otras tradiciones navideñas de América son aún más recientes que ésta.) “Viejo Nick” ha sido ampliamente reconocido como un término para el diablo.
En Apocalipsis 2:6 y 15, leemos acerca de una “doctrina de los nicolaítas”, la cual Cristo le dice dos veces a Su Iglesia que “[Él] aborrece”. Analicemos la palabra nicolaíta. Ésta significa “seguidor de Nicolás”. Nikos significa “conquistador, destructor”. Laos significa “pueblo”. Los nicolaítas, entonces, son personas que siguen al conquistador o destructor — Nimrod. ¡Si usted ha creído que el seguir la Navidad es una inocente costumbre cristiana, dese cuenta de esta verdad!




¿Es bíblico intercambiar regalos?

Los comerciantes reportan regularmente que más del 60% de sus ventas anuales al menudeo ocurren durante la temporada de compras navideñas. Esto representa una tremenda cantidad de compras de regalos. La mayoría hoy cree que dar regalos viene del ejemplo bíblico de los “tres magos” (la Biblia no da número) quienes le presentaron regalos a Cristo. ¿Es esto cierto? ¿De dónde vino el intercambio de regalos, y qué dice la Palabra de Dios al respecto?
La Biblioteca Sacra afirma: “El intercambio de regalos entre amigos es una característica similar de la Navidad y la Saturnalia, y debe haber sido adoptada por los cristianos proveniente de los paganos, como lo muestra claramente la admonición de Tertuliano” (Vol. 12, p.p. 153-155).
Al igual que con cualquier otro aspecto de la Navidad, la estremecedora verdad es que aun esta supuesta costumbre cristiana no viene de la Biblia. Es una ironía que a las personas les encante creer que están siguiendo la costumbre de los reyes magos de dar a Cristo, cuando en realidad se están dando exclusivamente ¡los unos a los otros! ¡Qué hipocresía! Cristo es olvidado completamente.
La Biblia enseña, en realidad, que los cristianos no deben celebrar cumpleaños. Numerosas escrituras aclaran este principio. (Lea nuestro artículo “¿Son las celebraciones de cumpleaños cristianas?”) No obstante, ¿qué si fuera a una fiesta de cumpleaños que ha sido preparada para usted, y todos se dan regalos los unos a los otros mientras usted es dejado fuera? ¡La idea es ridícula! Si esto sucediera, diría que las personas están siendo egoístas y que lo están olvidando a usted. De hecho, la mayoría de las personas dan a otros en Navidad ¡simplemente porque ellos mismos esperan recibir regalos!
Regresemos brevemente a los “magos” quienes le dieron presentes a Cristo. La escritura que describe esto es Mateo 2:1-11: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?… Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
Comúnmente se supone que estos eran presentes de nacimiento para el “niño Jesús”. Pero, ¿es eso lo que la Biblia dice en realidad? ¡Absolutamente no! Primero, es importante notar que ellos le dieron presentes a Jesús. No se pararon en Su presencia e intercambiaron obsequios entre ellos, o se los dieron a otros. Los obsequios le fueron “presentados a Él”. Además, llegaron bastante después de su “día de nacimiento”. Esta es otra razón de que estos no pudieron haber sido “regalos por su nacimiento” (o cumpleaños).
Una antigua costumbre de oriente era presentar obsequios al venir ante un rey. Estos hombres entendían que estaban en la presencia del “rey de los judíos”. La Biblia contiene muchos ejemplos de personas enviando obsequios a reyes o presentándolos al llegar a su presencia. Esta costumbre es común hoy, cuando los embajadores u otros llegan a la presencia de un líder mundial.
Finalmente, note lo que dice el Comentario Adam Clarke, volumen 5, página 46, sobre lo que sucedió realmente en esta ocasión: “Versículo 11. Ellos le presentaron regalos a Él. Las personas de oriente jamás se acercaban a la presencia de reyes o de grandes personajes sin un presente en sus manos. Esta costumbre es notada con frecuencia en el Antiguo Testamento, y aún permanece en el oriente, y en algunas de las recién descubiertas Islas del Mar Chino del Este”. Los regalos, por costumbre, se presentaban a los reyes.
¿Qué podría ser más claro?


El origen del árbol de Navidad

Ningún folleto acerca de la Navidad está completo sin alguna explicación acerca del “árbol de Navidad”. Hemos tocado el tema sin enfocarnos directamente en él. El moderno árbol de Navidad se originó en Alemania. Pero los germanos lo obtuvieron de los romanos, quienes lo obtuvieron de los babilonios y egipcios.
Lo siguiente demuestra lo que creen los babilonios acerca del origen del árbol de Navidad: “Una antigua fábula babilónica habla de un árbol de hoja perenne, el cual brotó de un tronco muerto. El viejo tronco simbolizaba a Nimrod muerto, el nuevo árbol de hoja perenne simbolizaba ¡que Nimrod había vuelto a la vida en Tamuz! Entre los druidas, el roble era sagrado, entre los egipcios era la palma, y en Roma era el abeto, ¡el cual era decorado con cerezas rojas durante la Saturnalia!” (Walsh, Curiosidades de costumbres populares, p. 242).
La obra Respuestas a Preguntas, de Frederick J. Haskin, afirma: “El árbol de Navidad es de Egipto, y su origen data de un período muy anterior a la Era Cristiana”. ¿Sabía usted esto — que el árbol de Navidad precedió por mucho tiempo al cristianismo?
La mayoría de aspectos de la Navidad no son descritos en la Biblia. Por supuesto, la razón es porque no son de Dios — no forman parte de la forma en que Él quiere que la gente le adore. El árbol de Navidad, sin embargo, ¡es mencionado en la Biblia de manera directa! Vaya a Jeremías 10:2-5: “Así dijo el Eterno: No aprendáis el camino de las naciones… Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder”.
Esta descripción del árbol moderno de Navidad es clara. Dios se refiere a éste de manera directa como “el camino de los paganos”. De una manera igualmente directa, le ordena a Su pueblo que “no aprenda del camino de las naciones”, llamando “vanas” estas costumbres. El versículo 23 añade una declaración sobresaliente y poderosa: “Conozco, oh Eterno, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus [propios] pasos”. Dios debe enseñarles a las personas cómo vivir. El hombre simplemente no puede entender los caminos de Dios por sí mismo.
No hay lugar en Jeremías 10 para creer, como algunos han tratado de sugerir, que como estos árboles no tienen poder en sí mismos, en realidad no está prohibido tener un árbol de Navidad. ¡Dios condena el colocar árboles paganos (de Navidad) con este claro mandato bíblico!









El festejo del 25 de diciembre, en ciertos países, tiene un origen relacionado con seres malignos como el demonio Krampus




Foto de wehuntedthemammoth.com


Navidad ya está aquí, y para muchos este festejo representa el nacimiento de Jesucristo, sin embargo sus orígenes están más relacionados con las celebraciones paganas, y con la llegada del dios del Sol.

No obstante, la Navidad en ciertos países tiene un origen aún más oscuro y muchas veces se relaciona con seres malignos. De acuerdo a lo publicado por el periódico El PaísKrampus es un demonio con largos cuernos y piel de carnero, salido del corazón de las montañas alpinas, y que merodea por las calles austriacas de principios a mediados de diciembre en busca de víctimas para aterrorizar.

Estas infames criaturas arrastran cadenas oxidadas, tañen cencerros, portan antorchas y van armados con ramas de abedul con las que no dudarán en azotar las piernas y el trasero de niños y adultos traviesos y revoltosos.

Los monstruos van en pequeños grupos. ¿Su líder? San Nicolás, la figura que inspira a Santa Claus o Papá Noel, que se encarga de dar frutos secos, mandarinas y dulces a los niños buenos, mientras que ordena a los Krampus tomar buena cuenta de los que no son tan buenos.

Krampus es una antigua tradición pagana germánica, extendida por toda la geografía alpina. En su origen, los pobladores alpinos, de lo que hoy en día es Baviera, se vestían con pieles y huesos de animales y teñían sus caras con carbón a finales de otoño, reuniéndose en torno a hogueras en un intento de asustar a los demonios de invierno.

La costumbre fue perseguida por la Iglesia Católica, hasta que en el siglo XVII el pragmatismo pudo más que las prohibiciones, y a la figura de Krampus se ligó la de San Nicolás, liderando éste a los demonios, y cristianizando la tradición.

Posteriormente, esta práctica fue perseguida por el régimen austrofascista de Engelbert Dollfuss. Algunos de los rituales asociados al Krampus son considerados como Patrimonio Cultural No Material por la UNESCO.

Figuras similares al Krampus, con distintos nombres, se encuentran en Alemania, Suiza, Italia, Eslovenia o República Checa. Sin embargo, es en Austria donde hoy en día Krampus tiene mayor presencia, y donde se dan las mayores concentraciones de estas criaturas.


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