TRANSLATOR

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!

* TREN SUBACUATICO INTERCONTINENTAL CONECTARA CHINA CON US.


 



TREN MAGNÉTICO ( MAGLEV ) CHINO QUE PODRÍA LLEGAR A UNA VELOCIDAD DE 20.000 KILÓMETROS POR HORA.



Cuando decimos que los chinos están primeros en todo, no estamos bromeando
 en lo más mínimo, sobre todo cuando decimos: EN TODO.


















La nueva superpotencia del siglo 21 está desarrollando en un laboratorio de 
la Universidad Southwest Jiaotong un prototipo de tren magnético ( es decir, 
basado parcialmente en la misma tecnología que impulsaban Nikola Tesla y
 Edward Leedskalnin aunque mixada con conceptos de tecnología “convencional”,
 lo cual suele entregar como resultado un pésimo matrimonio ) capaz de superar,
 en una primera etapa, la velocidad crucero de un avión comercial, pero los 
cálculos teóricos sostienen que podrá llegar mucho más lejos: hasta los 20.000 km/h,
 límite de resistencia de los materiales el caso que ya que el gobierno mundial tiene 
agenda secreta seguramente solo diran que alcance los 360 km , velocidad publica 
pero ya sabemos que tienen tuneles secretos subterraneos con trenes magneticos de
altisima velocida.





Debido a que la tecnología contemporánea todavía no ha compendido plenamente la
 simpleza de funcionamiento integral de las fuerzas electromagnéticas, estos científicos
 chinos han combinado la levitación magnética con un ambiente de vacío atmosférico 



















( un gasto inútil de material e infraestructura, ya que, balanceada correctamente,
 la utilización de fuerzas magnéticas no lo necesita ) que hará viajar al tren a través de
 un túnel hermético y a baja presión y significará un ahorro energético del 90%
 con respecto al que utiliza un avión comercial, sin contaminantes y casi sin ruidos. 




























El proyecto se encuentra en fase experimental, precisamente debido al altísimo costo
 que generaría la construcción del túnel ( el cual, insistimos, es innecesario
 si se aplica correctamente la fuerza electromagnética ) y del propio tren.


Tren de levitación magnética.





JR Maglev.

Transrapid en Shanghái.
El transporte de levitación magnética, o maglev, es un sistema de transporte que incluye la suspensión, guía y propulsión de vehículos, principalmente trenes, utilizando un gran número de imanes para la sustentación y la propulsión a base de la levitación magnética.
Este método tiene la ventaja de ser más rápido, silencioso y suave que los sistemas de transporte colectivo sobre ruedas convencionales. La tecnología de levitación magnética tiene el potencial de superar 6.400 km/h (4.000 mph) si se realiza en un túnel al vacío.[1] Cuando no se utiliza un túnel al vacío, la energía necesaria para la levitación no suele representar una gran parte de la necesaria, ya que la mayoría de la energía necesaria se emplea para superar la resistencia del aire, al igual que con cualquier otro tren de alta velocidad.
La mayor velocidad registrada de un tren maglev fue de 581 km/h,[2] logrado en Japón en 2003, 6 km/h más rápido que el récord de velocidad del TGV convencional.




Túnel Transatlántico subacuatico.


Aunque es una idea interesante, de momento está archivada en la sección de 

ciencia-ficción: un tren supersónico por suspensión magnética uniendo Europa
 y América bajo las aguas del Atlántico a casi 6.500 km/h.
No es imposible: En Noruega creen que el tipo de túneles necesarios son factibles
 hoy en día, aunque caros; los trenes con tecnología de levitación magnético están
 funcionando ya. Aunque lo de la velocidad supersónica requiere un paso crítico
 adicional: hacer vacío en los túneles, extrayendo el aire de su interior, para eliminar
 la resistencia aerodinámica del tren y los efectos producidos por la variación de
 presión a su paso y que puede resultar fatales para el túnel.
El coste podría rondar los 130.000 millones de dólares
El túnel entre Europa y América del Norte
¿Es posible construir a través del Atlántico? ¿Se podría viajar en tren desde
 Londres a Nueva York? Análisis de un potencial túnel transatlántico.
La emoción de poner a prueba los acelerados avances de la tecnología y el siempre

 eterno ansia de la humanidad por buscar desafíos, nos lleva a desarrollar proyectos
 que quizá no podamos asumir.
Hacer una conexión entre Europa y América que no dependa de barcos ni aviones
 ha sido una de esas ideas que siempre han estado ahí, pero cuyo éxito parece
 imposible. El Atlántico es un océano que ocupa más de 106 millones de kilómetros
 cuadrados, con una distancia Este-Oeste media de 4.870 kilómetros, siendo 5.585
 kilómetros la distancia entre Nueva York y Londres, dos ciudades usadas como
 ejemplo a menudo en estas propuestas, por su categoría de grandes urbes
 económicas y por la relativa cercanía de la una con la otra.
La historia de una idea: atravesar el Atlántico en tren
Existen varias películas, la primera de ellas de 1914, sobre la posibilidad de un
 túnel transatlántico, estas películas están basadas en una novela del autor alemán
 Bernhard Kellermann, escrita en 1913, "Ser Túnel" ("El Túnel"), considerada una
 de las novelas más exitosas de la primera mitad del siglo XX al vender más de
 100.000 copias en 6 meses. La novela gira en torno a la construcción de un túnel
 que unirá Europa y América, pero varios desastres ocurren durante su construcción,
 haciendo que cuando esta consigue terminarse, el túnel queda completamente
 obsoleto, ya que los aviones resultan un medio de transporte mucho más
 adecuado para viajar de un lado a otro del océano.
Antes incluso que Bernhard Kellermann, el hijo de Julio Verne, Michel Verne, escribió
 en 1888 una historia , "Un Express de l’avenir" ("Un Expreso del Futuro") donde
 describe la estructura de un tren que uniría Boston y Liverpool: “[...] más de 3.000
 millas de tubos de acero, pesando más de 13.000.000 toneladas, fueron requeridas,
 con un número de barcos necesarios, para el transporte del material de 200 naves
 de 2.000 toneladas, cada una haciendo treinta y tres viajes”. El tren se movería a gran
 velocidad gracias al aire comprimido.
Posibilidades de construcción más actuales
En 1960 se presentó la idea de un tren de levitación magnética (maglev) en el interior
 de un túnel submarino, el proyecto no llegó a ninguna parte pero cada cierto
 tiempo resurge la noticia de que alguien el alguna parte podría estar
 desarrollando este concepto. En realidad tales proyectos nunca pasan de la fase de
 “propuesta”, en ocasiones ni eso y las noticias al respecto no son más que un
 reciclado de otra anterior.
En 2003 el programa de Discovery Channel Megaconstrucciones ("Extreme Engineering
", "Ingeniería Extrema", en original) cogió la base del proyecto de 1960 para crear su
 capítulo "El Túnel Transatlántico", actualizando la idea con nuevas tecnologías.
 Entre ellas se encontraría hacer un “túnel suspendido” (o "submerged floating tunnel
", "túnel sumergido flotante"), el túnel no se extendería por el fondo marino, sino que 
“flotaría” hasta una altura más o menos constante bajo el nivel de superficie (como
 100 metros, aproximadamente) utilizando anclajes al fondo y cables metálicos para
 conseguirlo.
Artículos Relacionados
El túnel viajaría en el vacío, que junto con el sistema de levitación magnética lo convertiría
 en el medio de transporte más veloz jamás construido, al eliminar al mismo tiempo la
 resistencia del viento y de los raíles, logrando así velocidades que alcanzarían
 aproximadamente los 8.000 kilómetros por hora, por lo que el trayecto entre Londres y
 Nueva York apenas duraría una hora.
Los problemas económicos y técnicos
Una obra de estas características exige la más avanzada tecnología y existen aún muchas
 lagunas en nuestros conocimientos. El mar es aún difícil de entender y peligroso, puede
 atacar nuestras infraestructuras de miles de maneras. Las islas artificiales de Dubai, por
 ejemplo, requieren un continuado mantenimiento con rellenos, porque las aguas se llevan
 la tierra de las mismas.
Se necesitaría luchar contra la presión, corrientes, temperaturas, un océano peligroso,
 placas tectónicas muy activas y la corrosión, por no hablar de las ingentes cantidades
 de materiales y recursos que serían necesarios. Todo esto tanto en su construcción,
 durante su funcionamiento y, por supuesto, durante las labores de mantenimiento.
A fin de cuentas, probablemente el mayor inconveniente sea el dinero. Por interesante que
 a simple vista pueda parecer un medio de transporte rápido y económico de un lado al otro
 del Océano Atlántico, el dinero necesario para construir tal puente o autopista, bajo o sobre
 el mismo, supera con creces sus ventajas. Hace algunos años el servicio de Concorde tuvo
 que ser cerrado por falta de beneficios. Otros grandes túneles submarinos, aunque mucho
 menos ambiciosos que este, sufren severos problemas de rentabilidad.
Aunque la idea de unir ambos continentes a través de estos medios sigue estando ahí,
 y siguen existiendo personas soñadoras que creen que podrían ser capaces de llevarlo
 a cabo,
 la tecnología aún necesita al menos un par de saltos de gigante más para que un proyecto 
de
 estas características resulte posible y rentable.
Ah, qué sería del mundo sin soñadores que, en una actitud al mejor quijotesca, emplean su
 vida
 y recursos en perseguir una meta tan imposible como, quizás, también ridícula. Si bien pocos
 llegan a ver sus frutos, es gracias al espíritu emprendedor y soñador de éstos soñadores que
 el mundo se merece una oportunidad.
El túnel transatlántico y la posterior locura de su constructor

Alexander Stanhope St. George era un visionario, tan visionario que, tras un viaje a New York y
 haber vislumbrado el puente de Brooklyn, ideó construir un túnel telescópico entre Londres
 y New York con el fin de intercambiar noticias e información al instante entre ambos continentes.
Esto además fomentaría le comercio, permitiendo mostrar catálogos de productos y mercancías.
Si bien es una idea aparentemente muy alocada como para haber sido llevada a cabo, St. George
 no se rendiría, y tras años de investigación y planeamiento del proyecto, comenzaría en 1890 la
 excavación del mismo. la misma tendría lugar en una de las islas del atlántico, facilitando así la
 entrega de suministros y la logística del proyecto.
La realidad demostraría ser mucho más dura que cualquier plano, y durante los más de 4 años
 que Alexander y su equipo invirtieron en la isla, infinidad de accidentes y contratiempos
 comenzaron a surgir. Desde plagas y sabotajes, hasta brechas en las paredes de los túneles
 que
 llevaban a inundaciones violentas; hasta curiosos visitantes que terminaban perdidos en las
 laberínticas excavaciones y reporteros sensacionalistas que atormentaban al pobre ingeniero
 dando a entender que el túnel iba a inundar a Londres, fueron suficientes para que St. George
 quedara, literalmente, loco.
Su años finales serían transcurridos en la clínica mental de Bethnal Green, desde la
 cual, delirando y viviendo constantemente temeroso de que las paredes repentinamente se
 agrietasen, y un aluvión de agua lo cubra.
Afortunadamente, como ya hablamos en Anfrix hace unos meses, su tataranieto terminaría el
 proyecto simbólicamente
La romántica idea de unir físicamente Europa y Estados Unidos por un túnel subterráneo es
 hoy
 una “realidad” gracias a un “telectroscopio” que permite que personas de Londres y Nueva
 York se vean las caras en tiempo real.
Túnel trasatlántico une a Nueva York y Londres
Peter Kohlmann, productor del proyecto en Nueva York, explica que el “telectroscopio”
 mide diez metros que terminan “entrando” en la tierra, hay unas cámaras de alta definición
 conectadas por fibra óptica para simular en tiempo real un túnel de verdad.
Para ello, el artista británico Paul George ha creado un “telectroscopio” bajo el Puente de
 Brooklyn, en Nueva York, y otro junto al Puente de Londres, de forma que quienes se asoman
 por el cristal de un lado del Atlántico son vistos por el otro.
“Es fascinante, no puede ser que exista un túnel tan largo que vaya por debajo del mar y que
 se vea también a gente que está tan lejos, pero es verdad, porque allí es de noche y aquí es
 de día”, aseguró una mujer mientras devolvía el saludo a alguien que le mandaba mensajes
 desde
 Londres.
George asegura en su web que la idea de este “túnel transatlántico” moderno, que “tiene” más
 de
 tres metros de diámetro, fue de su bisabuelo, quien emprendió la construcción del gigantesco
 tubo que ahora él se ha encargado de terminar.
Sin embargo, el secreto del invento, que permanecerá montado hasta el próximo 15 de junio 
durante
 las 24 horas del día, no es tan romántico.
Según explicó Peter Kohlmann, productor del proyecto en Nueva York, en realidad al final del
 “telectroscopio”, de unos diez metros que terminan “entrando” en la tierra, hay unas
 cámaras de alta definición conectadas por fibra óptica para simular en tiempo real un túnel de
 verdad.
El nombre del aparato surgió a raíz de un error mecanográfico de un periodista del siglo XIX,
 que escribió “electroscopio” para hablar del instrumento que se utiliza para medir cargas
 electrostáticas
 en un artículo en el que también decía que el aparato en cuestión servía para “eliminar
 ausencias”.
Con ese telón de fondo, el artista británico se puso en contacto con la compañía Artichoke
 para
 desarrollar una idea que durante esta semana se ha hecho realidad, tras un curioso
 despliegue
 en
 el que los responsables hicieron creer en cierto momento que desde el suelo de ambas
 ciudades
 aparecía “por fin” el extremo de la tuneladora que estaba haciendo un túnel bajo el Atlántico.
Aunque el invento se inauguró anoche, coincidiendo con la apertura de las celebraciones
 del
 125
 cumpleaños del Puente de Brooklyn, decenas de crédulos y curiosos continúan
 asomándose
 con
 admiración al extremo neoyorquino del “telectroscopio” para ver a los londinenses.

Además, escribían mensajes en una pizarra para que los leyeran a más de 5.500 kilómetros
 de distancia sus “interlocutores”, como el previsible “te estoy viendo”, el desconfiado
 “salta”,
 para comprobar que es en tiempo real, o el sentimental “Te quiero”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada