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* COMO SE ORIGINA LA HISTORIA DEL CARNAVAL Y EL GIGANTE CANIBAL SEGUN LOS VEDAS. AQUI EL RELATO DE LA HISTORIA.




SIGNIFICADO DE LA PALABRA CARNAVAL:
CARNA=CARNE
BAL=DIOS/AMO/PRINCIPE
KUMBAKARNA ERA CONOCIDO COMO PRINCIPE KARNA ( KARNABAL )
CARNAVAL SIGNIFICA TAMBIEN CANIBAL ( Persona que se alimenta de carne humana o de su misma especie ) O DIOS DE LA CARNE.
KUMBAKARNA era un gigante que comia seres humanos y despertaba una vez al por anio para hacerlo.
es alli en donde se da origena esta gran y ruidosa fiesta. Lo hacian para despertarlo y darle de comer ofrendas de humanos y animales. los cuakes Kumbakarna los devoraba crudos!!!

COMO SE ORIGINA LA HISTORIA DEL CARNAVAL SEGUN LOS VEDAS.
AQUI EL RELATO DE LA HISTORIA.

Cuando Ravana percibió que estaba perdiendo a sus soldados más importantes, decidió que era el momento de despertar de su sueño a Kumbakarna. Este era hermano de Ravana —¡el hermano gigante de Ravana! En el pasado, este gigante había hecho estragos en el universo al comerse a muchísimas personas. Los residentes de los planetas superiores maldijeron a Kumbakarna para que durmiera durante todo el año, despertando solo una vez para comer.

Kumbakarna dormía en una caverna tan gigantesca como él. Las tropas de demonios entraron en la caverna teniendo que tolerar el temible aliento que salía de la boca abierta del demonio, que roncaba horrendamente. Llevaron baldes de sangre para alimentarlo e hicieron ruidos ensordecedores. Además, las tropas de demonios pasaron con caballos, camellos, elefantes y burros sobre su pecho para despertarlo.

Fue penoso despertar al gigante adormecido, pero cuando Kumbakarna por fin despertó de su sueño y se unió a la batalla, aniquilaba a miles de monos con un simple golpe de su inmensa arma. Con su enorme mano, Kumbakarna atrapaba a veinte o treinta monos a la vez y se los comía sin piedad. Los monos arrojaban piedras y cimas de montañas contra él, pero eso en nada debilitaba a aquella pavorosa criatura.

Solo Rama podía detener al hermano de Ravana. Entonces, en un acto de gran coraje, Rama cortó un brazo a Kumbakarna, luego el otro, luego sus piernas y, finalmente, su cabeza.

Ante la muerte de Kumbakarna, Ravana decidió enviar a Indrajit, su propio hijo, a la batalla. En la cima de una montaña, Indrajit ofreció en un fuego sacrificial diversos artículos, tales como espadas, lanzas y una cabeza de cabra. En la ceremonia demoníaca, el hijo de Ravana obtuvo muchos poderes místicos para luchar.

Después de saltar de la montaña, Indrajit llegó al campo de batalla y se dispuso a atacar a los soldados monos invisiblemente. Miles y miles de monos fueron muertos por las flechas de Indrajit. Las flechas mortales parecían surgir del vacío.

La contienda proseguía furiosamente, y Rama y Laksmana fueron heridos de gravedad por las flechas especiales de Indrajit. Puesto que Rama, Laksmana y Hanuman parecían muertos, Indrajit consideró que la guerra había terminado, y se retiró del campo de batalla con todas las tropas que lo auxiliaban.

Los médicos monos allí presentes dijeron que no estaba todo perdido. Había algunas hierbas medicinales de una montaña del Himalaya que podían salvar a los dos heroicos príncipes, y Hanuman obviamente reuniría fuerzas para ir a buscar las hierbas para salvar a sus amados señores.

Fue instruido para ir a la montaña distante y tomar cuatro hierbas específicas. Hanuman, entonces, saltó otra vez por encima del océano para llegar a la montaña. Allá, cuando la montaña comenzó a ocultarle las hierbas, Hanuman se enojó enormemente. A la fuerza, Hanuman arrancó la cima de la montaña con sus poderosos brazos y la llevó hasta el campo de batalla. De regreso, Hanuman colocó la montaña en el suelo, momento en el cual fue abrazado por Vibhishana, el mono médico, que se sintió inmensamente feliz por el retorno de Hanuman. Vibhishana logró hacer que la montaña le entregase las hierbas necesarias para hacer el remedio.

El medicamento, para alegría de todos, surtió el efecto esperado, y así los médicos monos curaron a Rama y a Laksmana, así como a todo el ejército de monos.

Todos fueron nuevamente al encuentro de Indrajit. El demonio se sorprendió al ver a sus enemigos vivos y trató de derrotarlos con diversas ilusiones, pero el fin de Indrajit era inevitable. Laksmana lanzó una flecha certera contra él. La flecha viajó por el aire velozmente y cortó la cabeza del temible Indrajit. Su cabeza rodó por el campo de batalla así como una fruta redonda rueda por una ladera.

Por fin, todos los grandes combatientes de Ravana habían muerto, y ahora Ravana personalmente desafiaba a Rama. Indra, el semidiós de los cielos, le obsequió al Señor Rama una cuadriga de oro para el gran duelo y el enfrentamiento dio comienzo. Rama, el arquero defensor del bien y la virtud, lanzaba flechas que cortaban las cabezas de Ravana, pero por cada cabeza que caía, crecía otra en su lugar. Ravana se reía del Señor Rama mientras las cabezas cortadas crecían nuevamente. El combate de flechas entre Rama y Ravana era espectacular, pero pronto acabaría. Rama, determinado a matar al demonio de diez cabezas, fijó en Su arco infalible una grandiosa flecha mística. La flecha fue disparada y corrió como un rayo en dirección al duro corazón de Ravana, quien cayó muerto en el campo de batalla.

Sita y Rama, la pareja inseparable

Ravana estaba muerto, y Sita por fin era libre de aquella pesadilla. Hanuman, Sugriva y todos los monos celebraron la victoria del Señor Rama, mientras los semidioses derramaban lluvia de flores desde el cielo.

La gran guerra había terminado, y Sita fue devuelta a Rama. Sin embargo, había un problema. Como rey ejemplar, ¿podría Rama tener como reina a una mujer que había estado con otro hombre? Rama, en realidad, sabía que Sita era completamente fiel a Él, pero tenía que probarlo a Su pueblo y al universo entero para que nadie osase jamás dirigir una crítica a Su intachable esposa.

Rama fingió desconfiar de ella. ¿Sita había sido fiel o no? Para probar su fidelidad, Sita entró en una hoguera hecha por Laksmana. Rama contempló la escena con gran seriedad, mientras los demás presentes lloraban ríos de lágrimas. Sita dio el primer paso hacia dentro del fuego, y una lágrima brotó de los ojos de Rama.

Sita había desaparecido dentro del fuego. ¿Qué había pasado? ¿Estaba muerta? ¿Qué significaba ello? Pasado un tiempo, Sita fue traída de nuevo por el semidiós Agni.








Cuando Ravana percibió que estaba perdiendo a sus soldados más importantes, 
decidió que era el momento de despertar de su sueño a Kumbakarna. Este era hermano de Ravana —¡el hermano gigante de Ravana! En el pasado, este gigante había hecho estragos en el universo al comerse a muchísimas personas. Los residentes de los planetas superiores maldijeron a Kumbakarna para que durmiera durante todo el año, despertando solo una vez para comer.

Kumbakarna dormía en una caverna tan gigantesca como él. Las tropas de demonios entraron en la caverna teniendo que tolerar el temible aliento que salía de la boca abierta del demonio, que roncaba horrendamente. Llevaron baldes de sangre para alimentarlo e hicieron ruidos ensordecedores. Además, las tropas de demonios pasaron con caballos, camellos, elefantes y burros sobre su pecho para despertarlo.

Fue penoso despertar al gigante adormecido, pero cuando Kumbakarna por fin despertó de su sueño y se unió a la batalla, aniquilaba a miles de monos con un simple golpe de su inmensa arma. Con su enorme mano, Kumbakarna atrapaba a veinte o treinta monos a la vez y se los comía sin piedad. Los monos arrojaban piedras y cimas de montañas contra él, pero eso en nada debilitaba a aquella pavorosa criatura.

Solo Rama podía detener al hermano de Ravana. Entonces, en un acto de gran coraje, Rama cortó un brazo a Kumbakarna, luego el otro, luego sus piernas y, finalmente, su cabeza.

Ante la muerte de Kumbakarna, Ravana decidió enviar a Indrajit, su propio hijo, a la batalla. En la cima de una montaña, Indrajit ofreció en un fuego sacrificial diversos artículos, tales como espadas, lanzas y una cabeza de cabra. En la ceremonia demoníaca, el hijo de Ravana obtuvo muchos poderes místicos para luchar.

Después de saltar de la montaña, Indrajit llegó al campo de batalla y se dispuso a atacar a los soldados monos invisiblemente. Miles y miles de monos fueron muertos por las flechas de Indrajit. Las flechas mortales parecían surgir del vacío.

La contienda proseguía furiosamente, y Rama y Laksmana fueron heridos de gravedad por las flechas especiales de Indrajit. Puesto que Rama, Laksmana y Hanuman parecían muertos, Indrajit consideró que la guerra había terminado, y se retiró del campo de batalla con todas las tropas que lo auxiliaban.

Los médicos monos allí presentes dijeron que no estaba todo perdido. Había algunas hierbas medicinales de una montaña del Himalaya que podían salvar a los dos heroicos príncipes, y Hanuman obviamente reuniría fuerzas para ir a buscar las hierbas para salvar a sus amados señores.

Fue instruido para ir a la montaña distante y tomar cuatro hierbas específicas. Hanuman, entonces, saltó otra vez por encima del océano para llegar a la montaña. Allá, cuando la montaña comenzó a ocultarle las hierbas, Hanuman se enojó enormemente. A la fuerza, Hanuman arrancó la cima de la montaña con sus poderosos brazos y la llevó hasta el campo de batalla. De regreso, Hanuman colocó la montaña en el suelo, momento en el cual fue abrazado por Vibhishana, el mono médico, que se sintió inmensamente feliz por el retorno de Hanuman. Vibhishana logró hacer que la montaña le entregase las hierbas necesarias para hacer el remedio.

El medicamento, para alegría de todos, surtió el efecto esperado, y así los médicos monos curaron a Rama y a Laksmana, así como a todo el ejército de monos.

Todos fueron nuevamente al encuentro de Indrajit. El demonio se sorprendió al ver a sus enemigos vivos y trató de derrotarlos con diversas ilusiones, pero el fin de Indrajit era inevitable. Laksmana lanzó una flecha certera contra él. La flecha viajó por el aire velozmente y cortó la cabeza del temible Indrajit. Su cabeza rodó por el campo de batalla así como una fruta redonda rueda por una ladera.

Por fin, todos los grandes combatientes de Ravana habían muerto, y ahora Ravana personalmente desafiaba a Rama. Indra, el semidiós de los cielos, le obsequió al Señor Rama una cuadriga de oro para el gran duelo y el enfrentamiento dio comienzo. Rama, el arquero defensor del bien y la virtud, lanzaba flechas que cortaban las cabezas de Ravana, pero por cada cabeza que caía, crecía otra en su lugar. Ravana se reía del Señor Rama mientras las cabezas cortadas crecían nuevamente. El combate de flechas entre Rama y Ravana era espectacular, pero pronto acabaría. Rama, determinado a matar al demonio de diez cabezas, fijó en Su arco infalible una grandiosa flecha mística. La flecha fue disparada y corrió como un rayo en dirección al duro corazón de Ravana, quien cayó muerto en el campo de batalla.

Sita y Rama, la pareja inseparable

Ravana estaba muerto, y Sita por fin era libre de aquella pesadilla. Hanuman, Sugriva y todos los monos celebraron la victoria del Señor Rama, mientras los semidioses derramaban lluvia de flores desde el cielo.

La gran guerra había terminado, y Sita fue devuelta a Rama. Sin embargo, había un problema. Como rey ejemplar, ¿podría Rama tener como reina a una mujer que había estado con otro hombre? Rama, en realidad, sabía que Sita era completamente fiel a Él, pero tenía que probarlo a Su pueblo y al universo entero para que nadie osase jamás dirigir una crítica a Su intachable esposa.

Rama fingió desconfiar de ella. ¿Sita había sido fiel o no? Para probar su fidelidad, Sita entró en una hoguera hecha por Laksmana. Rama contempló la escena con gran seriedad, mientras los demás presentes lloraban ríos de lágrimas. Sita dio el primer paso hacia dentro del fuego, y una lágrima brotó de los ojos de Rama.

Sita había desaparecido dentro del fuego. ¿Qué había pasado? ¿Estaba muerta? ¿Qué significaba ello? Pasado un tiempo, Sita fue traída de nuevo por el semidiós Agni.





Muchas de las carrozas, por no decir la mayoria, representan al Rey Momo o Bal ( Amo/Dios?Principe ) como un gigante de enormes proporciones. Muchos con coronas de rey y subditos, igual como lo relata el libro EL RAMAYANA hace miles a anios.





HISTORIA DE KUMBAKARNA ( El gigante CANIBAL que dio origen al CARNA-BAL = Carne para el Dios/Amo ).



Cuando Ravana percibió que estaba perdiendo a sus soldados más importantes, decidió que era el momento de despertar de su sueño a Kumbakarna. Este era hermano de Ravana —¡el hermano gigante de Ravana! En el pasado, este gigante había hecho estragos en el universo al comerse a muchísimas personas. Los residentes de los planetas superiores maldijeron a Kumbakarna para que durmiera durante todo el año, despertando solo una vez para comer.

Kumbakarna dormía en una caverna tan gigantesca como él. Las tropas de demonios entraron en la caverna teniendo que tolerar el temible aliento que salía de la boca abierta del demonio, que roncaba horrendamente. Llevaron baldes de sangre para alimentarlo e hicieron ruidos ensordecedores. Además, las tropas de demonios pasaron con caballos, camellos, elefantes y burros sobre su pecho para despertarlo.

Fue penoso despertar al gigante adormecido, pero cuando Kumbakarna por fin despertó de su sueño y se unió a la batalla, aniquilaba a miles de monos con un simple golpe de su inmensa arma. Con su enorme mano, Kumbakarna atrapaba a veinte o treinta monos a la vez y se los comía sin piedad. Los monos arrojaban piedras y cimas de montañas contra él, pero eso en nada debilitaba a aquella pavorosa criatura.

Solo Rama podía detener al hermano de Ravana. Entonces, en un acto de gran coraje, Rama cortó un brazo a Kumbakarna, luego el otro, luego sus piernas y, finalmente, su cabeza.

Ante la muerte de Kumbakarna, Ravana decidió enviar a Indrajit, su propio hijo, a la batalla. En la cima de una montaña, Indrajit ofreció en un fuego sacrificial diversos artículos, tales como espadas, lanzas y una cabeza de cabra. En la ceremonia demoníaca, el hijo de Ravana obtuvo muchos poderes místicos para luchar.

Después de saltar de la montaña, Indrajit llegó al campo de batalla y se dispuso a atacar a los soldados monos invisiblemente. Miles y miles de monos fueron muertos por las flechas de Indrajit. Las flechas mortales parecían surgir del vacío.

La contienda proseguía furiosamente, y Rama y Laksmana fueron heridos de gravedad por las flechas especiales de Indrajit. Puesto que Rama, Laksmana y Hanuman parecían muertos, Indrajit consideró que la guerra había terminado, y se retiró del campo de batalla con todas las tropas que lo auxiliaban.

Los médicos monos allí presentes dijeron que no estaba todo perdido. Había algunas hierbas medicinales de una montaña del Himalaya que podían salvar a los dos heroicos príncipes, y Hanuman obviamente reuniría fuerzas para ir a buscar las hierbas para salvar a sus amados señores.

Fue instruido para ir a la montaña distante y tomar cuatro hierbas específicas. Hanuman, entonces, saltó otra vez por encima del océano para llegar a la montaña. Allá, cuando la montaña comenzó a ocultarle las hierbas, Hanuman se enojó enormemente. A la fuerza, Hanuman arrancó la cima de la montaña con sus poderosos brazos y la llevó hasta el campo de batalla. De regreso, Hanuman colocó la montaña en el suelo, momento en el cual fue abrazado por Vibhishana, el mono médico, que se sintió inmensamente feliz por el retorno de Hanuman. Vibhishana logró hacer que la montaña le entregase las hierbas necesarias para hacer el remedio.

El medicamento, para alegría de todos, surtió el efecto esperado, y así los médicos monos curaron a Rama y a Laksmana, así como a todo el ejército de monos.

Todos fueron nuevamente al encuentro de Indrajit. El demonio se sorprendió al ver a sus enemigos vivos y trató de derrotarlos con diversas ilusiones, pero el fin de Indrajit era inevitable. Laksmana lanzó una flecha certera contra él. La flecha viajó por el aire velozmente y cortó la cabeza del temible Indrajit. Su cabeza rodó por el campo de batalla así como una fruta redonda rueda por una ladera.



Por fin, todos los grandes combatientes de Ravana habían muerto, y ahora Ravana personalmente desafiaba a Rama. Indra, el semidiós de los cielos, le obsequió al Señor Rama una cuadriga de oro para el gran duelo y el enfrentamiento dio comienzo. Rama, el arquero defensor del bien y la virtud, lanzaba flechas que cortaban las cabezas de Ravana, pero por cada cabeza que caía, crecía otra en su lugar. Ravana se reía del Señor Rama mientras las cabezas cortadas crecían nuevamente. El combate de flechas entre Rama y Ravana era espectacular, pero pronto acabaría. Rama, determinado a matar al demonio de diez cabezas, fijó en Su arco infalible una grandiosa flecha mística. La flecha fue disparada y corrió como un rayo en dirección al duro corazón de Ravana, quien cayó muerto en el campo de batalla.




Sita y Rama, la pareja inseparable

Ravana estaba muerto, y Sita por fin era libre de aquella pesadilla. Hanuman, Sugriva y todos los monos celebraron la victoria del Señor Rama, mientras los semidioses derramaban lluvia de flores desde el cielo.

La gran guerra había terminado, y Sita fue devuelta a Rama. Sin embargo, había un problema. Como rey ejemplar, ¿podría Rama tener como reina a una mujer que había estado con otro hombre? Rama, en realidad, sabía que Sita era completamente fiel a Él, pero tenía que probarlo a Su pueblo y al universo entero para que nadie osase jamás dirigir una crítica a Su intachable esposa.

Rama fingió desconfiar de ella. ¿Sita había sido fiel o no? Para probar su fidelidad, Sita entró en una hoguera hecha por Laksmana. Rama contempló la escena con gran seriedad, mientras los demás presentes lloraban ríos de lágrimas. Sita dio el primer paso hacia dentro del fuego, y una lágrima brotó de los ojos de Rama.

Sita había desaparecido dentro del fuego. ¿Qué había pasado? ¿Estaba muerta? ¿Qué significaba ello? Pasado un tiempo, Sita fue traída de nuevo por el semidiós Agni.

Esta estatua gigantesca de Kumbakarna tiene personas subiendo sobre el en tamaño natural.






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