Se descubrió en Bélgica una hija natural del rey Juan Carlos I de España, siendo ella la habitante de un suburbio de Gante, Ingrid Sartio, de cuarenta y seis años. Según la prensa local, la relación amorosa entre la mamá de Ingrid y Juan Carlos empezó en Francia donde ella trabajaba de institutriz. 
Décadas después, al ver al rey de España en la televisión, se exclamó la madre de Ingrid: “Este hombre es tu padre!”. 
Como si fuera poco, le aconteció a Ingrid encontrar al barcelonés Albert Sola, de cincuenta y seis años, que también se considera hijo natural de Juan Carlos, lo que fue comprobado al 91 por ciento por una análisis de sangre de ambos. 
Ahora Sola intenta demandar al rey de España, que tuvo fama de ser muy coqueto, de realizar una prueba de paternidad.