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* Esqueleto encontrado en Ladonia, Tejas.


Esqueleto encontrado en Ladonia, Tejas. Calculan de varios millones de anos de antiguedad . Un tipo de humanoide con una apariencia bastante increible, cuencas oculares enormes reforzadas con estructura ósea, cuatro dedos en manos y pies, mandíbula extremadamente pequeña y estrecha. Fue hallado vestido con una especie de traje metálico, que se puede observar en el detalle de la fotografía inferior . Podria tratarse de un hibrido humano con otra raza ya que no corresponde a un 100% humano , parece como un grises de cuatro manos si se fijan en su pequena boca ,sus ojos grandes y manos ..





Buscando un marciano desesperadamente


Una de las historias más esperpénticas de la ufología norteamericana, ya de por sí bastante desquiciada, tuvo lugar en 1999, cuando tras el revuelo en torno al cincuentenario del supuesto platillo estrellado en Roswell, el interés popular por los ovnis estaba cayendo en picado.
Los lectores del MUFON UFO Journal correspondiente a marzo de ese año se llevaron una gran impresión. Desde la portada les miraba sonriente su Presidente Internacional (Fig. 1), vestido de pantalón corto y calcetines a rayas, y sosteniendo el esqueleto de un pequeño ser tetradáctilo, con grandes cuencas oculares y mandíbula diminuta... ¿Por fin, el Santo Grial?

Figura 1. Portada de la revista ufológica norteamericana MUFON UFO Journal correspondiente a marzo de 1999.
Mucho antes del nacimiento del moderno mito de los platillos, allá por 1864, Henri de Parville fue el primero en describir cómo se habría encontrado una extraña momia alienígena en el interior de un meteorito caído en Norteamérica. Así lo escribe en su libroUn habitant de la planète Mars. Historias semejantes no tardaron en llegar a los periódicos de todo el mundo. A finales de ese mismo siglo, los relatos de Julio Verne y otros escritores similares parecen convertirse en realidad con los avistamientos de una misteriosa "nave aérea" en los cielos norteamericanos. Uno de los incidentes más destacados habría sido el accidente de una de estas naves en Aurora, Texas, el 17 de abril de 1897, cuyo tripulante extraterrestre quedaría enterrado en el cementerio local (aunque nadie haya podido encontrar luego su tumba). Desde entonces, según los creyentes se han sucedido decenas -si no centenares- de casos similares, aunque desgraciadamente y con una eficacia muy superior a la que nos tienen acostumbrados en los asuntos corrientes, los militares y las altas esferas gubernamentales han logrado ocultar las pruebas. Hasta ahora.
Con una emoción apenas disimulada tras un cosmético signo de interrogación, Walter H. Andrus Jr. explicaba en un artículo titulado "The alien?" las circunstancias del hallazgo. Según una carta encontrada durante la restauración de una antigua casona y fechada en 1925, la noche anterior al accidente de Aurora, tres prestigiosos ciudadanos de Ladonia (unos ciento sesenta kilómetros al este) habrían observado varias "personas" de baja estatura trabajando en torno a dos naves en forma de cigarro y bien iluminadas. Cuando estos seres miraron en dirección a donde se encontraban ocultos los testigos, éstos se asustaron y huyeron. Volviendo a la mañana siguiente, encontraron dos sitios donde la tierra estaba removida, dos tumbas. Por miedo al ridículo no dijeron nada, y pasados los años les era imposible recordar la localización exacta. La carta llegaría a manos de Bob Slaughter, un prestigioso paleontólogo de Texas. Años más tarde, un colega le mostró el extremo distal de una tibia, de aspecto humano, pero hueca, como la de un pájaro. Le acompañó al lugar del hallazgo y se pusieron a excavar. Al descubrir la calavera, Bob recordó inmediatamente la carta, así que tuvo especial cuidado en extraer todo el esqueleto de una pieza. Tras un detallado análisis, el paleontólogo concluye, "esta criatura es claramente no humana", y la bautiza como Ladonia wallacia.
Estos datos llegaron a manos de Andrus en abril de 1998. Inmediatamente, Andrus intentó ponerse en contacto con Slaughter, pero éste acababa de fallecer de cáncer. Afortunadamente su viuda le permitió medir, dibujar y tomar abundantes fotos del esqueleto, datos con los que intentaría convencer a algún benefactor adinerado que financiase estudios espectrográficos y de ADN. Pero las cosas pronto se desmadran. En diciembre de 1998 circulan ya invitaciones por Internet para "no perderse la oportunidad de fotografiarse junto al esqueleto casi intacto de un alienígena". Empiezan a surgir las primeras críticas, pero no sería hasta la publicación de su artículo casi un año más tarde cuando Andrus (una vez asegurado el benefactor) decide llegar hasta el fondo de este intrigante caso.
Algunos detalles deberían haber despertado sus sospechas desde el principio.
Por un lado, aunque varias de las características del ser coincidían con las de los afamados "Grises", otras resultaban incongruentes, como su abundante dentadura. Pero claro, si algunos defendían la veracidad de la infame autopsia alienígenadivulgada mundialmente por Ray Santilli el año anterior pese a mostrarnos alienígenas con seis dedos, jamás descritos en la literatura, tales diferencias no eran definitivas. Casi nunca lo son para el que cree. Más grave era la supuesta vestimenta de este extraterrestre tan tecnológicamente avanzado como para visitarnos con su platillo volante. ¡Iba ataviado con una cota de mallas y una espada!
Por otro lado, la viuda de Slaughter aseguraba haber firmado un contrato con Sony Pictures para llevar al cine la biografía de su esposo, centrada especialmente en el esqueleto alienígena y otros fósiles semejantes que había recolectado en todo el mundo. Efectivamente, resulta que la primera noticia de este hallazgo llegó a manos de Walt Andrus en forma de fotocopias de un libro escrito por el propio Bob Slaughter y titulado Fossil Remains of Mythical Creatures (Restos fósiles de criaturas míticas) (Fig. 2). Quizá su informante se olvidó de fotocopiar el índice, donde se mencionan otros "hallazgos" fósiles de seres míticos como hadas, sirenas, duendes, y hasta el esqueleto del dios griego Pan, supuestamente encontrado en Mallorca y que aparece en la portada. La tomadura de pelo salta a la vista, pero Walt se resiste a creer que un prestigioso catedrático pueda tener un sentido del humor tan peculiar.

Figura 2. Portada del libro de Bob Slaughter, Fossil Remains of Mythical Creatures (1996).
Ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, y tras el ineludible comentario despectivo hacia los "investigadores de salón", Walt intenta documentar el caso que se le desmoronaba entre los dedos. Según explicaba en junio de 1999 en su artículo final sobre el tema, tras una segunda visita al lugar de los supuestos hechos no le fue posible encontrar a ninguna de las personas mencionadas y la carta en cuestión tampoco aparecía. Llegó a localizar la colonia de artistas donde Bob realizaba sus obras, pero seguía resistiéndose a reconocer la verdad. Su última frase sobre toda la controversia resulta reveladora: "Bob empleaba huesos y artefactos reales para crear ilusiones. ¿De dónde sacó esa calavera y esas extremidades de cuatro dedos? Todavía quedan algunas preguntas sin respuesta".
Meses después, Walt Andrus renunciaría a la presidencia del MUFON, que sin embargo sigue publicando de vez en cuando historias semejantes, y parece que la película prevista nunca llegó a filmarse. Sin embargo, por aquellas mismas fechas, otra extraña historia de fósiles supuestamente alienígenas empezó a circular por Internet: el proyecto "Starchild" (Niño estelar)1. En este caso, sí han llegado a realizarse pruebas de ADN, pero esa es otra historia.

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