A mediados de los años 70, un campesino llamado José Carmen García Martínez cosechó en su de inusuales; Acelgas del tamaño de una persona, de una longitud de más de 1.80, repollos de más de 40 kilogramos, cebollas tan grandes como la cabeza de un niño, rábanos de 20 kilos, coliflores que debían ser cargados por al menos cuatro personas y lechugas gigantescas, para mencionar solo algunas.

El Valle de Santiago, en México, era conocido en tiempos precolombinos como “Camémbaro”, que literalmente significa “valle de las altamistas”, debido a las olorosas plantas del mismo nombre que tanto abundaban en el lugar. Hoy día se conoce como “Valle de las Luminarias”, debido a los siete principales volcanes, ya extinguidos, que allí existen a ras de tierra y cuya particularidad es que están distribuidos sobre la superficie imitando la posición de las siete principales estrellas de la Osa Mayor. Los estudiosos han detectado que aproximadamente cada cuarenta mil años la constelación de la Osa Mayor se sitúa sobre este misterioso valle. Las leyendas locales cuentan que la disposición geológica de los volcanes se debe a unos dioses que bajaron del cielo en tiempos remotos e infundieron valiosos conocimientos a los autóctonos.